Todos los años os felicito pidiendo -no sé muy bien a quién- que os suceda lo mejor, que el año venidero sea perfecto en todos los aspectos de vuestra vida, que seáis muy felices y hoy me he preguntado si alguna vez se han cumplido mis deseos, porque nadie me ha llamado nunca para decirme “Gracias, Quique, se ha hecho realidad tu petición”.
Todos esos correos, SMSs y llamadas claro que están cargados de buena, buenísima, voluntad pero, pensándolo bien, carecen de eficacia. Si yo, verdaderamente , quiero que gocéis de buena salud mis ruegos han de ir más hacia a Consejería de Sanidad para que acabe con las listas de espera y mejore los diagnósticos precoces que a vosotros mismos. Sucede parecido si pretendo que encontréis un trabajo, tan escaso en estos días, más que una postal de gordos vestidos de rojo debería mandaros una tarjeta con una recomendación para el INEM.
No digo nada si me pongo sentimental y pretendo que vuestra vida sea un oasis de felicidad,. ¿Cómo puedo ser tan cabrón? Con una hipoteca hasta los 75 años, una dudosa jubilación a los 67 y mil euros de sueldo. Si es que estoy dudando de mi buena voluntad para con vosotros, queridos amig@s.
Este año voy a ser más práctico, más realista. Yo no puedo proporcionaros la felicidad, la salud, el trabajo ni el dinero. Bueno, respecto a esto último, si después me lo devolvéis con intereses, algo podría prestaros. A lo que iba, este año que va a ser tan jodido como el que se acaba os deseo :SEXO, DROGAS (blandas, eso sí) y ROCK and ROLL.
Así, queridos amig@s, me quedo mucho más tranquilo por dos razones. La primera, que es posible que podamos disfrutar juntos y, la segunda que si no lo conseguís seguro que se trata más de un problema vuestro que de la intención de mis augurios.
Abrazos y besos para tod@s