Resúmenes

En estas fechas la actualidad manda y los resúmenes de los doce meses vividos son el pan nuestro de cada día. Yo, más que una síntesis del año, echo en falta una de esta primera década del siglo XXI. Personalmente, veo cómo se acaba el decenio con pesimismo. En mi entorno, a mi alrededor compruebo que la desilusión es la bandera y, en general, pienso que la insensatez humana es la doctrina de estos convulsos años.

Es verdad que desde pequeño había puesto demasiadas esperanzas en este tiempo. Siempre imaginé estos días con cierto aire interestelar: personas vestidas con ropajes justos y plateados, menos mal que no se ha cumplido; vehículos volantes en vez de automóviles; robots por todos los sitios; comida en pastillas, los niños siempre comemos mal. En resumen, un mundo tecnológicamente perfecto y de dudoso gusto en moda. A un rapaz que en su tiempo libre robaba manzanas y apedreaba a sus vecinos tampoco se le puede exigir mucho más.
A medida que fui creciendo cambié mis predicciones y sueños para esta década. Los primeros años del milenio se me antojaban fascinantes y prometedores para el ser humano. Imaginaba una sociedad de hombres y mujeres conscientes de su papel en la Historia, dueños de su destino y, por tanto, dispuestos a afrontarlo. Decididos a transformar el mundo en lo social y en lo económico. Y sobre todo, comprometidos con el medio ambiente. Aunque ya no tirase piedras se puede observar que aún era muy joven…
Y así, año tras año, fui imaginando esta década, siempre con ilusión y esperanza hasta que llegó el momento de vivirla. Y ahora, decepcionado tras haber despertado de tanto sueño inútil, me pregunto qué quedará para la Historia de estos, para mí, prometedores años.

Hoy no tengo dudas, si repaso las imágenes que resumen la primera década del siglo XXI nada más que veo dolor, sangre y destrucción. Los hombres que en la anterior centuria se mataron en las trincheras, en esta, además, lo hacen en mercados, oficinas y ciudades. Nos seguimos gobernando por un sistema político que nace en la antigua Grecia, y no solo no hemos sido incapaces de mejorarlo, sino que lo estamos pervirtiendo hasta límites insospechados. El poder ya no reside en el pueblo aunque vote. Ahora, en los albores del nuevo milenio, cuando dicen que el ser humano ha alcanzado sus máximas cotas de desarrollo, resulta que el poder reside en la casta financiera.
Aquel mundo cósmico y fantástico producto de la imaginación de un chaval –que no tomaba nada, os lo aseguro- se ha convertido en algo gris y demasiado cotidiano. Ante esto caben dos opciones para la próxima década: vivir en gris o volver a soñar.
Yo he elegido la segunda. No puedo aceptar el fracaso colectivo de mi generación. Quiero volver a soñar.

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2 Respuestas a Resúmenes

  1. The Doll dice:

    Casualidad, yo he visto un cartel similar y estado reflexionando un rato, opino como tu, me joden un huevo estos planteamientos fascistas, caducos, como si solo nosotros por haber nacido aqui, y no en el Zaire, tengamos la exclusividad del buen vivir. El sistema, es francamente mejorable, o totalmente, pero en ningun caso, cabe dejar un hueco a estos apestosos planteamientos xenofos.
    saludos

  2. Quique G dice:

    Gracias por tu tiempo y comentario. Un saludo.

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